27 febrero, 2009

Sobre ser insomne

insomne.

(Del lat. insomnis).

1. adj. Que no duerme, desvelado.



Mi insomnio conciliatorio es de larga data ya, unos quince años como mínimo. Envidio a las personas que se acuestan y en menos de cinco minutos ya están dormidas. Yo tardó un promedio de cuarenta minutos en dormirme, casi nunca menos, muchas veces más.




ansiedad.

(Del lat. anxiĕtas, -ātis).

1. f. Estado de agitación, inquietud o zozobra del ánimo.

2. f. Med. Angustia que suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a los enfermos.




La ansiedad es el mayor enemigo del insomne, en esas noches de dar vueltas y vueltas en la cama se transforma en una idea fija, recurrente, te volteas para la izquierda, para la derecha, te pones la almohada sobre la cabeza, la almohada entre las piernas, prendes la tv, sientes que te da un poco de sueño, la apagas para intentar dormirte y no sirve de nada, usas la pc para distraerte y aburrirte pero tampoco sirve, juegas con tu celular, lees mensajes viejos y nada. Sigue la idea recurrente en tu cabeza bum bum bum, se repite, cambia de tamaño, de color, se inclina hacia un lado, hacia el otro, pero sigue siendo la misma idea, la misma maldita idea que incrementa su intensidad de manera directamente proporcional a lo temprano que debas levantarte la mañana siguiente. Y te dan las 3 y te quedan tres horas para dormir, las 4 y ya sólo dos, lanzas la cobija al piso porque te dio calor y te acercas a la pared fría que está a un lado de la cama, te da frío, recoges la cobija otra vez, la cama te incomoda, tu cuerpo no se amolda a ella y viceversa, te duele el cuello, la espalda, el alma, escuchas ruidos extraños, que seguro provienen del vecino que se levanto a tomar agua, o un carro que pasó por la calle pero tu lo sientes ahí al lado de tu cama. Te dan ganas de llorar, la puta idea sigue ahí, inalterable, más fuerte, lloras de desesperación, quieres gritar pero hey ya son casi las 5 am, los demás, los que si pueden hacerlo, duermen. Cuando dan las 5 te das cuenta que sigues viendo el techo oscuro de tu cuarto, sigues pensado en lo mismo que pensabas hace unas 6 horas, tienes menos sueño que antes, en ese punto comienzas a entender porque la gente se psicotiza, porque se mutilan para callar el dolor emocional con el dolor físico, porque buscan una pistola y se disparan en el cerebro para ser libres y no pensar más en nada, allí te da por pensar que necesitas ayuda psiquiátrica, farmacológica, que esto no puede ser normal, que no se puede vivir así, que no aguantas más, que finalmente al llegar el día te sacarán con camisa de fuerzas a un hospital. A las 5:40 am finalmente te duermes, el despertador suena a las 6 am. Ha llegado el día y no, aún no estás loco del todo.

26 febrero, 2009

Macabro

Me prometí alguna vez no escribir acá cuando estaba triste o borracha, mas que por una cuestión de censura, por un asunto de vergüenza. Resultado: casi 7 meses de silencio.Definitivamente no sirvo para escribir cosas bonitas y llenas de optimismo, no ahora, no desde hace un buen tiempo, no desde que este blog era horrible y pajuo, y como usted dice: no se puede pedir a lo complejo que se simplifique. Las promesas a uno mismo son las más fáciles de romper.






Tomo 8 pastillas al día, como mínimo. A veces me duele la cabeza, el estómago, me da diarrea, nauseas, me pican los puri puri en la selva, me detectan una infección en la orina o me duele la muela. En esos días tomo más de 8. Tengo un pastillero (sitio para guardas pastillas) que ha sido de los regalos más útiles que me han dado, no sólo guarda las pastillas, sino también las pica, las tritura, y hasta tiene un compartimiento que funciona como vaso para el agua. Tengo una bolsa, llena de cajas de pastillas con respecto a la cual mi madre dijo en estos días: Tú tomas más pastillas que una vieja. No se confundan, mi madre es una persona bastante empática y sin embargo a veces pasan esas cosas. A todos nos pasa. Y es cierto, tengo 27 años y tomo más pastillas que mi abuela de 83. Todo el que ha compartido una comida conmigo sabe de mi reflejo casi inmediato al terminarla, de buscar mis pastillas. A veces me pongo rebelde y no las tomo. Es de esperar ¿no?. Cada par de meses, o menos, debo hacerme exámenes de sangre. Unos 3, 4 ó 5 tubos cada vez. El laboratorio siempre está full, es un laboratorio especializado y "barato". Mucha gente llega antes que lo abran, yo siempre llego después. Hay dos listas, la de gente que paga con tarjeta de crédito y la de gente que paga en efectivo, cheque o débito. La primera es corta, la segunda larguísima. Siempre me anoto en la segunda. Hay cuatro señoras en un escritorio muy grande, una de ellas toma la lista y comienza a llamar a las personas. Al que llamen se sienta con quien esté desocupada, entrega el récipe, le preguntan la edad, imprimen la factura y lo mandan a pagar.Cuando suena una impresora ya la señora encargada de la lista esta llamando al siguiente para que pase con la que esta a punto de desocuparse. ¿Trajo la orina? ¿Quiere un envase? . Van parejitas, madres con sus niños, señores con sus padres ancianos, parejas de ancianos, y gente sola, como yo. Espero unos 20 minutos hasta que dicen mi nombre mal, como siempre. Me gusta que me toque la gordita de lentes, me cae bien. Me explican como siempre que luego que me tomen la primera muestra debo desayunar y volver a las 2 horas, y yo hago la misma mueca de hastío también de siempre. A pagar. La caja queda detrás. Las primeras veces me era difícil encontrarla, ahora ayudo a los que no encuentran. Con el recibo se pasa a otra sala a esperar a que te llamen. Te llaman a los cubículos y te toman la muestra. desayuna y toma el tiempo, ven justo dos horas después. Prefiero esa modalidad a la de tomar el juguito asqueroso y pasar hambre. Como empanadas con el brazo medio doblado en un puesto que queda al frente. Empanadas y jugos naturales. Las dos horas,cada vez como que pasan más rapido, la costumbre será. Escucho música en el carro, o escribo, o hago videínes, o tomo fotos, mando mensajes, hago alguna diligencia cerca de allí. Vuelvo dos horas después. Uno o dos tubos más. Y ya. Cada 3 o 4 meses debo hacerme una Resonancia Magnética Nuclear de silla turca con contraste. Otro sitio que siempre está full, también porque es "barato", Te dan una cita a una hora y cuando llegas te dicen que la espera es de dos horas aproximadamente. Llenas una hojita, que si tienes algún implante de metal y eso, que si tu motivo de consulta. Entregas la hojita. Esperas. Ves a muchos niños que sacan dormidos pero no dormidos normal sino desmayados, también a los abuelitos, ambos grupos tienen prioridad, y las emergencias, lo que me deja en el útimo lugar. Dos horas después, quizás un poco menos, probablemente un poco más te llaman junto con unas tres personas más. Otro cuartico. Te entregan un kit de mono quirúrgico desechable. Se van a quitar toda la ropa en los vestidores menos la ropa interior y las medias, las mujeres también se quitan el sostén, luego la guardan en los lockers y toman la llave, quitensé también todo lo que tengan de metal, después van a pagar y regresan, y si quieren al baño aprovechen de una vez también. Todos en mono, con cara de expuestos, ninguno le presta atención al televisorcillo que muestra un programa que irónicamente habla del síndrome de ovario poliquístico. Ma llaman para ponerme una vía, en la mano o en el brazo, donde le provoque al asistente de turno. Esperar mas, media hora, quizás más, no tengo reloj, no tengo celular, el tiempo pasa y no se como contarlo. Me llaman, pronunciando mal mi nombre. Entro al cuarto de la máquina, me suelto el cabello y dejo la pinza y la llave del locker en un pequeño taburete. Mi cabello más mi cabeza requieren un trato especial para entrar en la máquina. No te muevas cierra los ojos. RMN. Salgo aturdida, como mareada, como alumbrada. Mi mamá espera.



Tengo un tumor en la cabeza. No es fácil decirlo ni es fácil escucharlo. Siempre me había considerado una persona sana. Jamás he pisado un quirófano y ahora como que no hay escapatoria. Tengo miedo. No de morir. Tengo miedo del dolor, de las complicaciones, de la negligencia. Tengo miedo de perder la visión. ¿Cómo ejerzo mi carrera siendo ciega? ¿Cómo mando mensajes? ¿Cómo veo a mis sobrinas crecer? ¿Cómo tomo fotos? ¿Cómo miro la línea curva del infinito dibujada por el mar?. Tanto ver series de médicos y ahora soy un capítulo de ellas, maloso y aburrido. Si, tengo un tumor en la cabeza, y camino, manejo, viajo, trabajo, voy a la selva, me baño en el orinoco, río, lloro, pienso, sueño, amo. Mi madre entra a mi cuarto todas las mañanas, creo que para ver si aún respiro o algo así. Cree que no la escucho pero si. Ella también tiene miedo. Ella no puede consolarme, y yo tampoco a ella. Creo que de todo el asunto, eso es lo más triste. Esto también tendrá que pasar.

04 agosto, 2008

RMN

Todo estaba oscuro. De repente comencé a escuchar un ruido como el de una lavadora de esas viejas, ese ruido monótono y repetitivo que fastidia pero que al final se le encuentra ritmo. Luego un ritmo nuevo se unió al anterior, y comenzaron las luces, en el medio podía ver a un DJ supuse, moviendo las manos al ritmo de la música y a todos los demás imitándolo a su alrededor. Tú estabas frente a mi, con un mohawk violeta. Me mirabas de esa forma tan tuya como si pudieras ver en mi interior, escaneándome, tu mirada iba al ritmo de la música. Te acercaste más con una llave en tu mano, la acercaste a mi nariz. Pin pan pun. Mis manos rodearon tu cara y te besé, mientras la punta de mis dedos sentían lo áspero de tus cabellos nacientes. Luego de un par de minutos se detuvo la música, te separaste de mi y me dijiste: "no te preocupes, ya falta poco". No entendí a que te referías y lo próximo que sentí fue dolor en mi mano derecha. La miré y estaba sangrando, me habían clavado una aguja. Me tomaste por la izquierda y me incitaste a correr lejos de mi agresor. Corrimos, corrimos mucho, la música seguía sonando a nuestras espaldas, y otras veces adelante nuevamente, nos rodeaba. Yo te seguía mientras sentía el dolor aún mas fuerte en mi mano derecha. Hasta que te detuviste, me miraste con tristeza, como se mira en las despedidas. Me escaneaste por última vez y al bajar tu mirada, sólo quedó el ruido de la lavadora. Soltaste mi mano izquierda y me dijiste: "Terminamos", mientras apretabas mi mano derecha haciendo que el dolor fuese mayor. Se encendieron las luces y ya no estabas.


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15 julio, 2008

Al bajar paga

Llueve.


Desde hace un par de semanas llueve todas las mañanas de días laborales. Antes de las 9am es una llovizna insistente, y ya a las 10 se ha convertido en un diluvio. Son las 6:20 y voy saliendo de casa. Nunca me han gustado los paraguas, y tengo, pero siempre los "olvido" o se me pierden. Ya en la esquina noto como mi camisa está llena de gotitas que se han unido formando manchas oscuras. Tomo el autobús. Es una avenida larga, muy larga, dos canales por lado, muy pequeña para todos los que vivimos acá. El tráfico está en sentido contrario, así que yo voy para el sitio de donde casi todos vienen. Comienzo como todas las mañanas a mirar por la ventana para encontrarme con anuncios a los que no les presto atención cuando estoy en el rol de piloto. Llega la parada de los futuros docentes. Me parece que los docentes y los estudiantes de educación suelen tener un tipo bien particular, o descuidados en su apariencia o estrambóticos. Recuerdo entonces a la coordinadora del colegio al que me estoy dirigiendo, una señora de unos 50 años, alta, gorda pero sin barriga, con una gran espalda, mucho busto, y bastante prominencia en toda el área que le sigue al final de la espalda. Siempre usa una especie de boina, camisetas y bermudas. Todos los días. Mi madre es docente, y sin embargo no entra en ninguna de las dos categorías. Supongo entonces que puede ser hereditario este asunto de no querer formar parte de los estereotipos. Hay una farmacia, y una cuadra antes de la misma hay una tienda de videos. Cerradas ambas a esta hora. Durante mi pubertad y temprana adolescencia, todos mis amigos eran varones. Cada vez que se conseguían una noviecita a ellas las atacaban los celos, pues no podían tolerar que sus amores tuviesen una amiga. Recuerdo un día que uno de mis amigos me pidió que lo acompañara a visitar a una de sus conquistas, la cual era la que más me odiaba, yo acepté y ahora no logro pensar en una buena razón por la cual lo hice. La madre de la chica en cuestión era la dueña de la farmacia que acabo de ver, y hacia allá nos dirigimos pues ella pasaba todas sus tardes en ese lugar (no me extrañaría ahora conocer que la niña se convirtió en farmaceuta). Para no hacer explotar sus dotes de cuaima prematura, mi ¿amigo? me pidió que me quedará en la tienda de videos un rato mientras el hablaba con su amada. Ante tal petición aparecieron en mi mente ese par de signos de interrogación alrededor de su denominación. Acabo de tener un deja vú. Termina la avenida y comienza otra. En esa unión se baja mucha gente y se sube otro tanto. Al chofer le llevan un cafe, guayoyo creo que le dicen. Nunca he entendido las diversas denominaciones del café, que si marron claro, con leche, latte, marron oscuro, guayoyo, etc. No tomo café. Con esos mismos amigos de antes pasé la mayorías de mis tardes de inicios de bachillerato caminando por esta avenida a la que acabamos de llegar, y por las callecitas que desembocan en ella. Siempre al llegar nos tomábamos un refresco en el mismo lugar, en el mismo centro comercial. Hace un par de meses pasé por ahí, me tomé una chinotto. Ya ninguno de ellos vive por acá, sólo quedo yo. Hay una clínica, que no es popular, pero si tiene de esos que llaman precios solidarios. Todas las mañanas, antes de las siete, hay al menos una cola de una cuadra para entrar, Todas las mañanas se baja alguien del autobús para ponerse de último en la fila. La escuela de música, pienso en lo diferente que quizás hubiese sido mi vida si mis padres me hubiesen incitado a tocar un instrumento cuando era niña (suspiro). "Me deja en el cardiológico por favor" grita alguien detrás de mi. Es muy bonito el cardiológico infantil, por fuera al menos, me gustaría verlo por dentro alguna vez, pero no por ir a visitar a alguien querido. Deben haber muchos corazones rotos allí, literal y metafóricamente. Aparece uno de mis demonios, el límite en el oeste para los niños ricos del este. El lugar donde viví el peor año de mi vida. Pasar por acá me ayuda a colocar las cosas en perspectiva. Todo podría ser peor y si salí de allí salgo de cualquier hueco. El autobús sube y puedo ver el único sitio que me resultaba agradable, en la mitad de la montaña, verde, brisa y soledad. Ahora con el dinero de los niños ricos y no tan ricos construyeron un edificio gigante, donde se confunden la experiencia académica con el ir de shopping. Llegamos a una concurrida estación de metro, en la que esperé hace algunos meses a unas cinco personas para subir a un barrio a tratar de no hacer promesas que no pudieramos cumplir. El chofer cierra la puerta del autobús, lo que indica que entraremos al pedazo de camino que se recorre por la autopista. Me parece que un indicador certero de que estoy yendo a un sitio lejano es que el transporte público necesite tomar una autopista para llegar. Es como ir a otra ciudad. pero en verdad es la misma ciudad. Tanto así que al sitio adonde voy los canales de televisión no se denotan con los mismos números que del sitio de donde vengo. El 4 es el 9, el 2 es el 7 y así. Eso hecho nunca ha dejado de impresionarme. El Guaire comienza a mi izquierda y luego termina a mi derecha. Vamos haciendo competencia con el Metro, que por estos lares sale del centro de la tierra a tomar aire por un rato. Y es aquí cuando deseo más tener mi cámara conmigo. Se acaba la autopista. Veo el camino llegar a su fin. Me deja en el metro por favor.


Aún llueve.

14 junio, 2008

Desempolvando

(originalmente escrito el 01/07/07, en ese momento no me gustó, hoy si)


A lo mejor ya todo está escrito y lo que intentamos hacer es dar variaciones a eso que ya está hecho. Considerando las múltiples combinaciones que se pueden hacer con las palabras, resulta claro que a nivel de forma y orden muchas cosas no están escritas, de hecho es bastante probable que nadie haya escrito esto como lo estoy escribiendo, con las exactas palabras, sin embargo la idea debe haber sido desarrollada de diferentes maneras muchas otras veces.


Hoy de mi hacia ti
hoy de ti hacia mi
quiero hacerte un regalo viejo
desempolvemos algo
las pasiones lejanas
algo de aquellos sueños sin ventana
vivamos de corrido sin hacer poesía
aprendamos palabras de la vida.

Desnudémonos pues como viejos amantes
que lo mismo de siempre nos queda adelante
desnudémonos pues como viejos amantes
que se apague la luz y que el sol se levante.

Te quiero salvar de tu desnudez en pleno centro de la soledad
me quiero salvar haciendo revolución desde tu cuerpo de cristal.

Algo nos está pasando
ayer te leí una mano y cada dibujo al verme me interrogó
algo nos está pasando
ayer apreté el interruptor de encender la luz y encendí el sol.

Voy de ti hacia mí
voy de mi hacia ti
vamos a hablar en voz muy baja
dime lo que te pasa
déjame levantarte
déjame darte un beso y curarte
vivamos de corrido
sin hacer poesía
aunque no esté de moda en estos días.

Aunque no esté de moda te pido una mano
mis entrañas no entienden de estética y cambios
aunque no esté de moda repite conmigo
quiero amor quiero amor quiero amor compartido.

Te quiero salvar de tu desnudez en pleno centro de la soledad
me quiero salvar haciendo revolución desde tu cuerpo por variar.

Algo nos está pasando
un ruido como de pasos viene en la oscuridad y se vuelve a ir
algo nos está pasando
desde que la gente está empeñada en quererse amar y en poder vivir.



Quizás lo que quedaría más indómito sería yo, y sin embargo no somos tan particulares, hoy me encontré en el amigo Silvio.

12 junio, 2008

12/06/08

Carmelita Monitel, una virgen de veinte años, acababa de bañarse con agua de azahares y estaba regando hojas de romero en la cama de Pilar Ternera, cuando sonó el disparo. Aureliano José estaba destinado a conocer con ella la felicidad que le negó Amaranta, a tener siete hijos y a morirse de viejo en sus brazos, pero la bala de fusil que le entró por la espalda y le despedazó el pecho, estaba dirigida por una mala interpretación de las barajas. El capitán Aquiles Ricardo, que era en realidad quien estaba destinado a morir esa noche, murió en efecto cuatro horas antes que Aureliano José. Apenas sonó el disparo fue derribado por dos balazos simultáneos, cuyo origen no se estableció nunca, y un grito multitudinario estremeció la noche.


-¡Viva el partido liberal! ¡Viva el coronel Aureliano Buendía!



A las doce, cuando Aureliano José acabó de desangrarse y Carmelita Montiel encontró en blanco los naipes de su porvenir, más de cuatrocientos hombres habían desfilado frente al teatro y habían descargado sus revólveres contra el cadaver abandonado del capitán Aquiles Ricardo. Se necesitó una patrulla para poner en una carretilla el cuerpo apelmazado de plomo, que se desbarataba como un pan ensopado.


Tomado de Cien años de soledad. Gabriel García Márquez.




Una fiesta grande, en un salón de fiesta. Pura salsa brava. Puro güiski 18 años. Tus hijos acá, cons sus esposas. Tu nieta. Tus amigotes de siempre. Tú feliz, orgulloso, eventualmente borracho y más feliz aún. Feliz por estar vivo y cumplir 60 años. Tal vez igual estás feliz, que se yo, me reconforta pensar que a los muertos les va mejor entre flores de colores y esas cosas. Sin embargo yo prefería el güiski y la celebración antes de esta sensación de angustia y vacío en la boca del estómago.


Los naipes. De que vuelan, vuelan.

27 abril, 2008

Almost Famous

Lester Bangs: Aw, man. You made friends with them. See, friendship is the booze they feed you. They want you to get drunk on feeling like you belong.

William Miller
: Well, it was fun.

Lester Bangs
: They make you feel cool. And hey. I met you. You are not cool.

William Miller
: I know. Even when I thought I was, I knew I wasn't.

Lester Bangs
: That's because we're uncool. And while women will always be a problem for us, most of the great art in the world is about that very same problem. Good-looking people don't have any spine. Their art never lasts. They get the girls, but we're smarter.

William Miller
: I can really see that now.

Lester Bangs
: Yeah, great art is about conflict and pain and guilt and longing and love disguised as sex, and sex disguised as love... and let's face it, you got a big head start.

William Miller
: I'm glad you were home.

Lester Bangs
: I'm always home. I'm uncool.

William Miller
: Me too!

Lester Bangs
: The only true currency in this bankrupt world if what we share with someone else when we're uncool.

William Miller
: I feel better.

Lester Bangs
: My advice to you. I know you think those guys are your friends. You wanna be a true friend to them? Be honest, and unmerciful.



Creo que de haber vivido en los 70's hubiese sido como William Miller.

07 abril, 2008

Abril nunca falla

En vez de ver la luna llena sobre el mar, terminé viéndola por la ventana de un hotel, de esos donde no importa el número de estrellas. Te lo dije, era una despedida. Hoy también sabía la respuesta a tu adivinanza, sin embargo en ocasiones es mejor hacerse el ignorante. O no hacerse y serlo totalmente.



Es triste darse cuenta que se sufre de discapacidad emocional.



Te deseo suerte y éxito.

25 marzo, 2008

Revoloteando

LA PALABRA

En cada ser, en cada cosa, en cada
palpitación, en cada voz que siento
espero que me sea revelada
esa palabra de que estoy sediento.

Aguardo a que la diga el firmamento,
pero su boca inmensa está callada;
la busco por el mar y por el viento,
pero el viento y el mar no dicen nada.

Hasta los picos de los ruiseñores
y las puertas cerradas de las flores
me niegan lo que quiero conocer.

Sólo en mi corazón oigo un sonido
que acaso tenga un vago parecido
con lo que esa palabra puede ser.

Francisco Luis Bernárdez




Por no saber dibujar escribo. Por no poder escribir lloro. Sentir es una forma de arte, más no todos somos artistas.


Nunca tuve la forma justa de tu vida ni la medida de tu pensamiento. Nunca la tendré. Sin embargo me gustaría, por una vez al menos, no hablar de tí, ni de mí.

En la calle, en esa esquina hay un señor todos los días, el mismo señor. Aveces me da por preguntarme ¿cómo será su vida? ¿vivirá lejos o cerca? ¿tendrá hijos? ¿vivirán con él o se habrán ido? ¿será más feliz que yo?. Bueno yo no soy feliz así que la pregunta sería ¿será menos infeliz que yo?. Y ya vez vuelvo a mi. Y el señor no sabe que me hago todas esas preguntas, jamás lo sabrá. A lo mejor algún desconocido se ha hecho todas esas preguntas con respecto a mi y jamás lo sabré.





POEMA DEL RENUNCIAMIENTO


Pasarás por mi vida sin saber que pasaste
pasarás en secreto por mi amor y al pasar
fingiré una sonrisa como un dulce contraste
del dolor de quererte y jamás lo sabrás.

Soñaré con el nácar virginal de tu frente
soñaré con tus ojos de esmeralda de mar
soñaré con tus labios desesperadamente
soñaré con tus besos y jamás lo sabrás.

Quizás pases con otro que te diga al oído
las palabras que nadie como yo te dirá
y ahogado para siempre mi amor inadvertido
te amaré más que nunca y jamás lo sabrás.

Yo te amaré en silencio como algo inaccesible
como un sueño que nunca lograse realizar
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento
el tormento infinito que te debo ocultar
te diré: no es nada ha sido el viento,

José Ángel Buesa




Vaya. Aún lo recuerdo. De aquellas épocas en las que tenía el hábito de amar sin que me amaran. Luego tuve como hobbie que me amarán sin amar.





SONETO ENAMORADO

Dulce como el arroyo soñoliento,
mansa como la lluvia distraída,
pura como la rosa florecida
y próxima y lejana como el viento.

Esta mujer que siente lo que siente
y está sangrando por mi propia herida
tiene la forma justa de mi vida
y la medida de mi pensamiento.

Cuando me quejo, es ella mi querella,
y cuando callo, mi silencio es ella,
y cuando canto, es ella mi canción.

Cuando confío, es ella la confianza,
y cuando espero, es ella la esperanza,
y cuando vivo, es ella el corazón.

Francisco Luis Bernárdez



Eso me dijeron.




Ahora me dedico a descifrar a Melquíades. Porque las especies condenadas a cien años de soledad no tienen una segunda oportunidad sobre la tierra.




22 enero, 2008

Un poco de catarsis

No señor, yo a usted no lo odio.


odio.

(Del lat. odĭum).

1. m. Antipatía y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.



Porque no le deseo mal. Desearle mal a usted es desearle mal a ella. Desearle mal a ella es desearme mal a mi.



antipatía.

(Del lat. antipathīa, y este del gr. ἀντιπάθεια).

1. f. Sentimiento de aversión que, en mayor o menor grado, se experimenta hacia alguna persona, animal o cosa.

2. f. Oposición recíproca entre seres inanimados.


aversión.

(Del lat. aversĭo, -ōnis).

1. f. Rechazo o repugnancia frente a alguien o algo. Aversión A los espacios cerrados, HACIA las serpientes, POR la impuntualidad.



Por acá como que vamos mejor.



rechazo.

(De rechazar).

1. m. Acción y efecto de rechazar.

2. m. Vuelta o retroceso que hace un cuerpo por encontrarse con alguna resistencia.

3. m. Biol. Fenómeno inmunológico por el que un organismo reconoce como extraño a un órgano o tejido procedente de otro individuo, aunque sea de la misma especie.


rechazar.

(Del fr. ant. rechacier, der. de chacier, del m. or. que el esp. cazar).

1. tr. Dicho de un cuerpo: Resistir a otro, forzándolo a retroceder en su movimiento.

2. tr. Resistir al enemigo, obligándolo a retroceder.

3. tr. Contradecir lo que alguien expresa o no admitir lo que propone u ofrece.

4. tr. Denegar algo que se pide.

5. tr. Mostrar oposición o desprecio a una persona, grupo, comunidad, etc.

6. tr. Biol. Producir o experimentar rechazo (‖ inmunológico).



Me voy quedando con la quinta acepción. No lo odio señor, lo rechazo por sentir antipatía hacia usted.



Le voy explicando señor. Siento rechazo hacia las personas infieles, pero a los infieles que retozan en su infidelidad. Porque entiendo señor que somos humanos, seres cambiantes, que lo que sentimos hoy a lo mejor no lo sintamos mañana. Entiendo también que el mundo es muy grande señor, que somos muchos y que quizás en el momento de elegir nuestra pareja se nos quedó por fuera alguien mejor, alguien que se ajusta más a lo que queremos. Entiendo también que a pesar de que abunde el amor, no todo siempre marcha bien, entiendo que se puede estar en el momento equivocado con la persona correcta y caer. Lo que no entiendo señor y lo que rechazo, es la necesidad de perpetuar el daño causado a la persona con la que escogimos pasar nuestros días.



Sin embargo señor, esa no es la razón principal de mi rechazo.



También le comento señor, que siento rechazo por las personas que se encuentran en el medio de la campana de Gauss. Esos seres a los que al nacer pareciera que les dieron, un libreto de vida del cual no se pueden desviar. Por las personas que no se divierten actuando como niños, haciendo chistes tontos o viendo un video ridículo de El Puma. Por los disociados y negadores que pretenden tapar realidades del tamaño del mundo con dedos de bebés recién nacidos.



Pero esa señor, tampoco es la razón principal de mi rechazo.



La razón principal de mi rechazo, es que usted señor, a todas luces es un imbécil. Usted debería señor vestirse de morado todas las semanas santas y recorrer los siete templos de rodillas, ir todos los septiembres a la isla de margarita y caminársela entera en honor a la virgen del valle, donar la mitad de su sueldo a cualquier obra de caridad, o hacer cualquier ritual de su elección que le permita agradecer al universo por la inmensa suerte que tiene. Porque no sólo la encontró dentro de todo este gentío, sino que además ella lo ama y usted dice amarla.



Lo rechazo señor porque usted no es el hombre que ella se merece. El hombre que ella se merece, al encontrarla no dudaría, sabría que quiere estar sólo con ella y hacerla feliz. Ese hombre quisiera y compartiría con ella su vida entera, no sólo algunos retazos, y algunos detalles aquí y allá, el se los daría (o al menos intentaría) dárselos todos. La amaría de la misma forma intensa y total en la que ella sabe amar.



Lo rechazo señor, lo rechazo porque para mi usted no es él, usted es un impostor.



Para mi usted es sólo un imbécil con suerte.